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Ayer se celebraron en Chile los actos conmemorativos en honor al 128 aniversario del Combate Naval de Iquique.
La presidenta, Michelle Bachelet, presidió la ceremonia militar, que se realizó frente al monumento “A los Héroes de Iquique” en la Plaza Sotomayor de Valaparaíso. El evento contó con la presencia de los ministros de Interior, Relaciones Exteriores y Defensa, además del presidente del Senado y la participación de las Fuerzas Armadas y del Orden.
A las 12: 10 después del homenaje que Bachelet ofreció el Día de las Glorias Navales a las Fuerzas Armadas, se dio paso al toque de diana, que recuerda el momento en que se hundió la corbeta Esmeralda capitaneada por Arturo Prat Chacón. A continuación la Defensa chilena colocó las ofrendas florales en el monumento “A los Héroes” y acompañaron a la presidenta a la cripta donde yacen los restos del comandante Prat.
Así se dio inicio al desfile, que como todos los años, encabezó la Escuela Naval Arturo Prat Chacón.
El combate naval de Iquique fue un enfrentamiento naval de la Guerra del Pacífico que enfrentaba a Chile contra Perú y Bolivia. La contienda tuvo lugar el 21 de mayo de 1879 en la bahía de Iquique, al norte de Chile. ![]()
La batalla estuvo protagonizada por dos navíos, la corbeta chilena Esmeralda, capitaneada por Arturo Prat Chacón y el Huáscar, el peruano, al mando de Miguel Grau Seminario. A la vez, en lo que se conoce como el combate de Punta Gruesa luchaban otros dos barcos, la Covadonga, el chileno, y la Independencia, el peruano.
Chile perdió la batalla con un total de 140 muertos, 58 heridos y la Esmeralda, hundida tras los cañonazos del Huáscar. Perú únicamente perdió la vida de un hombre.
En la guerra, Perú perdió la mitad de su poder naval, mientras que Chile ganaba un héroe, el comandante Prat después de haber dado la vida por la patria según los historiadores. A partir de este momento se conmemora el heroísmo de Prat y de sus hombres al no haberse rendido y al hundirse la corbeta con la bandera al tope.
Las exequias, que comenzaron a las 11 de la mañana de ayer, comenzaron con una misa
en la Escuela Militar de Santiago de Chile. Más tarde, la ceremonia fue protagonizada por homenajes y discursos que alzaron la figura del General y que produjeron la ira de miles de chilenos detractores del ex- dictador.
Al funeral de Augusto Pinochet Ugarte, fallecido el pasado domingo depués de sufrir varios infartos cardíacos, se estima que acudieron más de 6.000 personas simpatizantes.
Su nieto, el capitán Augusto Pinochet Molina, protagonizó un polémico discurso en el que manifestó que su abuelo “derrotó en plena guerra fría al Gobierno marxista”. Estas palabras, además de desatar el enfado de los opositores provocaron el desacuerdo del Ejército, quién calificó que al acto como “una falta gravísima”. Lucía Picnochet, la hija mayor del ex- gobernante, y el Comandante en Jefe del Ejército, Oscar Izurieta, también pronunciaron controvertidos discursos.
A los actos, que carecieron de honores de Estado, asistió la ministra de Defensa, Vivianne Blanlot, única representante del Gobierno de Michelle Bachelet. Blanlot fue el blanco de las críticas de los asistentes , fue insultada y agredida. ![]()
Mientras muchos lloraban su muerte, otros miles de opositores se reunían frente al monumento de Salvador Allende a un costado de La Moneda, sede de Gobierno chileno, en la que destacaban pancartas como ” el tirano murió, Allende vive”.
Los restos de Pinochet, después de haber sido cremados en el cementerio Parque del Mar, en Concón, fueron trasladados a la parcela de Los Boldos.
La ánfora estará guardada en la hacienda que compró el General en 1994 ubicada a 140 kilómetros al suroeste de Santiago.
La decisión referente al sitio donde serían depositadas las cenizas fue “bastante difícil para la familia”, según aseguró la viuda Lucía Hiriat, quienes barajaron unas cuantas posibilidades.
En la capilla, que el dictador construyó dentro de la propiedad, se han celebrado ceremonias religiosas a las que sólo han acudido la familia y los amigos más íntimos.
El ex dictador chileno Augusto Pinochet Ugarte evoluciona satisfactoriamente tras sufrir el pasado domingo un severo infarto al corazón, que según los médicos del Hospital Militar de Santiago, donde se encuentra ingresado, es grave por lo que debe de estar por lo menos diez días hospitalizado.
Pinochet, con 91 años recién cumplidos, estando bajo arresto doimiciliario tuvo que ser ingresado de urgencia por fuertes dolores cardíacos, un edema agudo de pulmón y un posterior infarto.
El enfermo a pesar de estar en estos momentos consciente tiene un importante riesgo vital, según informó el médico Juan Ignacio Vergara.
